EL CUENTO DE LA ABUELA CARMELA


Los tres hermanos

Había una vez un matrimonio que tenía tres hijos. Un día, el padre les dijo: vamos a ir al bosque a buscar tres pequeños arbolitos, los cogeremos y los plantareis cada uno donde queráis, los regareis y cuidareis cada uno del vuestro. Así, cuando seáis mayores, podréis estar orgullosos de vuestros árboles. Dicho y hecho, una mañana muy temprano salieron hacia el bosque a buscar sus pequeños arbustos. Cada uno eligió el que más les gustaba. Cuando volvieron cansados a casa, la madre les tenía preparado unos tazones de caldo caliente, queso y pan, que se lo tomaron rápidamente para acostarse y así, a la mañana siguiente, poder madrugar y con el fresquito de la escarcha de la noche poder cavar un hoyo en el suelo y plantar cada uno su árbol.

Fueron pasando los años y los árboles crecían sanos y muy vistosos. El mayor de los hijos, como era muy orgulloso, decía: cuando mi árbol sea grande se lo venderé a un carpintero para que haga con él un arca y puedan meter en ella los tesoros más grandes y bellos de la tierra. El segundo de los hijos era muy vanidoso y decía: pues el mío lo dejaré crecer y cuando sea grande se lo venderé a un naviero para que haga el barco más lujoso y grande del mundo y así puedan navegar en él las personas más famosas que existan en el mundo. El tercero de los hijos era más sencillo y dijo: yo mi árbol lo dejaré crecer para que se haga el más alto del mundo y pueda llegar al cielo, así cuando la gente mire hacia arriba pensará ¡que cerca está de Dios!



Con el paso de los años se llegaron a cumplir los deseos de los tres hermanos, pero no como ellos los habían pensado.El mayor vendió su árbol a un carpintero y este en vez de hacer un arca lo empleó en hacer un pesebre, lo puso en su establo y fue allí donde nació el Niño Jesús. El pensaba que sería para guardar joyas y en efecto guardó la joya más hermosa que pudo soñar. 






El segundo de los hermanos, vendió su árbol a un artesano, pero tampoco lo empleo en hacer un gran barco de pasajeros, solo pudo hacer con la madera una sencilla barca de pescadores que la tenía en un lago y fue donde Jesús subió con los apóstoles a predicar. También sirvió para los más famosos de aquella época.







El tercero de los hermanos dejó crecer su árbol, pero un día pasaron por allí unos hombres que lo cortaron e hicieron con él una cruz, en la que crucificaron a Jesús. Cuando lo pusieron en el monte Calvario, todos los que se acercaban allí podía contemplar como se elevaba hacia el cielo y, al mismo tiempo, se veía a Dios.








Todo lo que se desee en este mundo se puede conseguir, si pones empeño, voluntad y amor.
El resto ..... Dios dirá.

        Nuestra Madre que siempre tiene a mano ese cuaderno escondido entre sus libros, y  que cada vez que tenia una historia que recordar, lo plasmaba en poesías , escritos o cuentos, este cuento lo escribió en 1999 y fue presentado en uno de los Institutos donde estudiaba una de sus nietas y como no, a cada uno de sus hijos le regalaba este cuento enmarcado para que ocupara un lugar especial en los dormitorios de nuestros hijos. GRACIAS MAMA

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