Historia de un cuadro y una frase
Unos años antes del estallido de la Guerra Civil, mi abuelo Pepe, junto con su hermano Juan, se encontraban en el bar del pueblo. En una simple servilleta, mi abuelo escribió una frase que con el tiempo acabaría formando parte de la historia familiar.
Aquella servilleta se colocó en la pared del bar y, con los años, fue copiada en una hoja con mejor caligrafía. Lo sorprendente es que ese texto se mantuvo durante casi 80 años, a pesar de los cambios de propietarios del establecimiento. Su significado hizo que todos decidieran conservarlo.
Con la apertura del “Bar-Gallery El Chato”, muchas personas comenzaron a interesarse por un cuadro que contenía la siguiente frase:
Este cuadro pertenecía originalmente a la familia Hidalgo y ya se encontraba en el bar de Emilio Hidalgo, conocido como “Las Herraduras”, que posteriormente pasaría a ser el “Bar del Chato”, ubicado donde hoy se encuentra el “Bar Bujeo”
El hallazgo oculto
La historia dio un giro inesperado en los años 70. Durante una limpieza, mi tía María decidió cambiar el cartón trasero del cuadro. Fue entonces cuando apareció una segunda imagen oculta detrás.
En ella se podía ver a Niceto Alcalá-Zamora junto a los capitanes Fermín Galán Rodríguez y Ángel García Hernández.
Estos dos capitanes fueron fusilados tras la Sublevación de Jaca el 12 de diciembre de 1930, por haberse alzado contra la monarquía de Alfonso XIII. Meses después, el 14 de abril de 1931, se proclamaría la Segunda República.
Los autores del cuadro
Según la familia Muriel Hidalgo, que conoce la historia a través de Carmen Hidalgo Aranda, la frase fue idea de José Hidalgo Lara y el cuadro fue pintado por su hermano Juan Hidalgo Lara, familiares de Emilio Hidalgo, propietario del bar.
Además, existía otro cuadro pintado por Juan Hidalgo que representaba una escena del Polo Norte con un pingüino y un iglú, acompañado del texto:
“En el Polo Norte crees estar cuando tomas gaseosas en casa de Emilio Hidalgo.”
Ambos hermanos eran hijos de Vicente Hidalgo Santos, coronel del ejército, fallecido en 1916 a causa de unas fiebres contraídas durante la Guerra de Marruecos. En Tapia aún se conserva una calle con su nombre: la calle Coronel Hidalgo.
Un final marcado por la guerra
José y Juan Hidalgo Lara fueron asesinados en Villanueva de Algaidas en 1936, al comienzo de la Guerra Civil.
Cabe preguntarse qué habría ocurrido si el contenido oculto del cuadro se hubiera descubierto durante la dictadura, ya que mi abuelo, Francisco “El Chato”, había combatido en el frente de Badajoz en el bando republicano y tenía ideología anarquista.
Una frase que perdura
Teniendo en cuenta que la imagen oculta corresponde a hechos de 1930 y que el cuadro del refrán la cubría, se estima que la antigüedad del conjunto supera los ochenta años.
Hoy, más allá de su valor histórico, queda el significado de aquella frase escrita en una servilleta:
Cuánta razón tenía, y sigue teniendo, mi abuelo.


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